| Esas bestias |
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Han sido demasiadas las afrentas que ha recibido la ciudad de Cali y sus habitantes humanos y animales, por cuenta de la temida cabalgata de la feria de Cali. Llevar este temido espectáculo a los estrados judiciales para que se examine su legalidad a la luz de los derechos colectivos amparados por las acciones populares, ha sido un gran reto y todo un esfuerzo de vida. Tal iniciativa ha tenido el significado de un duro parto de aquel que nació sin muchas esperanzas de vida, pero que a pesar de todas las adversidades ha sobrevivido. Y ha sobrevivido a todos los ataques que se reciben, pues han habido hasta intentos por acallar nuestras voces a favor de los animales, porque nuestra cultura antropocéntrica, no perdona que “esas bestias” sean motivo de acciones judiciales tan serias, donde lo que se busca es el respeto por su dignidad y la valoración moral de su sufrimiento, entre otros objetivos. Para quienes intervinimos en dicha acción legal, nos queda la satisfacción de que, lo dimos todo por “esas bestias” y cuando digo todo, es todo. Pero además afianzamos una idea, y es que, al común de la gente le duele de verdad el sufrimiento de los animales y están muy, pero muy unidos en el imaginario social, dos clases de espectáculos que la comunidad identifica claramente como crueles y que en su sentir, deben desaparecer: Las cabalgatas como la de la feria de Cali y las corridas de toros. El común de la gente reclama su erradicación, sueña con una sonrisa en los labios con el día en que nos liberemos de ellos y al imaginarlo, sienten de verdad que respirarán por fin, algo de paz. La lucha por los derechos de los animales ante los estrados policivos y judiciales, es de las causas mas difíciles, pues se batalla no solamente en contra los directos agresores de los animales, sino también en contra los indirectos que, investidos de “dignidades oficiales” pretenden imponer a toda costa su mentalidad especista y de sometimiento hacia “esas bestias”, de las cuales deberían aprender tantas cosas como el respeto por los demás y la autenticidad. Existe una luz de esperanza para los caballos, esperamos que ningún viento la apague, pues apenas se ha iniciado un camino jurídico de grandes acciones que se pueden y se deben impetrar a lo largo y ancho de nuestro país, para hacer de él, un lugar mas amable para todos: bestias y humanos. {mos_fb_discuss:4}
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